La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.


Si una estrella más cayó
este cielo llora
si nadie reclama luna y luz
este mar ya se secó.
Si un beso es uno más
esta boca espera
si una campana no suena
el silencio se durmió.
Llaman y llaman
las flores al sol
juegan y juegan
todos los días al amor
si no me llamás
como hace la flor
te iré olvidando
todos los días un poco.
Si otro rbol desnudó
el verano muere
si nadie le exige al viento
esta nube aquí paro.
Si un año m s pasó
la vida es m s corta
si no sacudes al tiempo
ni un intento queda en vos.
Llaman y llaman
las flores al sol
juegan y juegan
todos los días al amor
si no me llamas
como hace la flor
te iré olvidando
todos los días un poco.
| Música: Astor Piazzolla |
| Letra: Horacio Ferrer |
| Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste? Salís de tu casa, por Arenales. Lo de siempre: en la calle y en mi... Cuando, de repente, de atrás de ese árbol, se aparece él. Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus: medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano. ¡Ja, ja! Parece que sólo yo lo veo. Porque él pasa entre la gente, y los maniquíes le guiñan; los semáforos le dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina le tiran azahares. Y así, medio bailando y medio volando, se saca el melón, me saluda, me regala una banderita, y me dice... Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao... No ves que va la luna rodando por Callao; que un corso de astronautas y niños, con un vals, me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá! Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao... Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión; y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!... el loco berretín que tengo para vos: ¡Loco! ¡Loco! ¡Loco! Cuando anochezca en tu porteña soledad, por la ribera de tu sábana vendré con un poema y un trombón a desvelarte el corazón. ¡Loco! ¡Loco! ¡Loco! Como un acróbata demente saltaré, sobre el abismo de tu escote hasta sentir que enloquecí tu corazón de libertad... ¡Ya vas a ver! Y, así diciendo, El loco me convida A andar en su ilusión super-sport, y vamos a correr por las cornisas ¡con una golondrina en el motor! De Vieytes nos aplauden: "¡Viva! ¡Viva!", los locos que inventaron el Amor; y un ángel y un soldado y una niña nos dan un valsecito bailador. Nos sale a saludar la gente linda... Y El loco, loco mío, ¡qué sé yo!, provoca campanarios con su risa, y al fin, me mira, y canta a media voz: (Canto) Quereme así, piantao, piantao, piantao... Trepáte a esta ternura de locos que hay en mí, ponete esta peluca de alondras, ¡y volá! ¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení! Quereme así, piantao, piantao, piantao... Abrite los amores que vamos a intentar la mágica locura total de revivir... ¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! ¡Loco él y loca yo! ¡Locos! ¡Locos! ¡Locos! ¡Loco él y loca yo! |
